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El ejercito de Javier Mascherano

El ejercito de Javier Mascherano

Javier Mascherano es el "Jefecito". Y lo es por algo. Lionel Messi es el capitán argentino pero el líder del vestuario es él. "La Pulga" habla con los pies, "Masche" lo hace con los ojos. Este martes estuvo cerca de perder uno pero volvió a demostrar la ascendencia que lo ha convertido en un indispensable de la Albiceleste.

Tras la dolorosa derrota 3-0 ante Croacia en la segunda jornada del Grupo D del Mundial de Rusia-2018, el vestuario miró a Mascherano en busca de soluciones que antes de aterrizar en el torneo, era considerada como una de las más firmes candidatas a hacerse con el título.

"Está claro que (...) se hizo más de una cosa mal, no vamos a estar mintiéndonos a nosotros mismos", dijo Mascherano tras la derrota ante los balcánicos. 

"La relación con el técnico es totalmente normal. Obviamente que cuando nosotros sentimos alguna incomodidad se la planteamos (al técnico) porque si no seríamos unos hipócritas", añadió.

Frente a Nigeria, Sampaoli lo tuvo claro: le entregó de nuevo la batuta a los futbolistas, a Messi y Mascherano a la cabeza. Repitió la fórmula que había llevado a la Albiceleste a jugar la final en Brasil-2014 y en las Copas América 2015 y 2016. "Los históricos", al campo. Sin experimentos.

- La experiencia como base -

Y así, con la vieja guardia, Argentina formó con la alineación de mayor edad que ha pisado nunca una Copa del Mundo para su país, con una media de 30 años y 189 días. Con Enzo Pérez junto al "Jefecito" en la medular y Ángel Di María y Gonzalo Higuaín acompañando arriba a Messi.

"Era una obligación pasar de fase, nos hubiera gustado pasar de primera pero no se dio y lo que toca es enfrentar lo que viene", señaló "aliviado" Mascherano tras la victoria 2-1 ante Nigeria, que clasificó a los suyos a octavos, donde chocarán con Francia.

Argentina manifestó ante Nigeria durante los 90 minutos lo que ha sido la Albiceleste en Rusia: un equipo capaz de controlar, dominar y someter a su rival durante toda una parte y, en la siguiente, ser perseguido por los fantasmas de las dudas que los atenazan hasta tenerlos contra las cuerdas. El martes apareció Marcos Rojo para espantar demonios. ¿Contra Francia?

"No somos favoritos, nosotros estamos para pelear, ojalá que nos dé", sentenció Mascherano.

Tras días de incertidumbre y rumores de rebelión, los hombres de Mascherano cumplieron. Todos, cuando las cosas se complican, se tornan hacia él. Incluso Sampaoli.

"Cuando se pierde hay acusaciones recíprocas. Pasa siempre y me ha pasado siempre en todos los lugares que estuve (...) En mi larga carrera, siempre lo aprendí todo de los jugadores", dijo el DT en la previa del encuentro.

"Con Lionel compartimos los sueños de hacer algo importante en Rusia", explicó en la conferencia de prensa posterior.

Juntos, con Messi hablando con su fútbol y Mascherano con su corazón, Argentina superó su primera final. Ahora, de cara al sábado, repetirá la fórmula, con el "Jefecito" ejerciendo al menos una vez más como tal.

 

 

 

 

AFP