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La vibrante fiesta de la primera final

La vibrante fiesta de la primera final
- Una fiesta. Antes del partido y durante el partido. En la cancha y en las gradas.
- Show. Con música y con fútbol. Y un mismo público en la Arena do Gremio y en la televisión.
- Así fue la primera final de la CONMEBOL LIBERTADORES BRIDGESTONE en Porto Alegre.

El espectáculo comenzó mucho antes que la pelota empezara a rodar en el fantástico estadio de tricolor gaúcho.

La capital de Río Grande do Sul vivió una semana previa respirando pasión, embanderando las calles, pintando la ciudad de negro, blanco y azul. Visitando a la mítica Copa Libertadores, exhibida en una de las salas de la Arena do Gremio.

Cuando llegó la hora, la torcida tricolor llenó su estadio y compartió con unos 4 mil hinchas de Lanús el espectáculo montado por la CONMEBOL. Esta vez, la fiesta comenzó una hora antes con un fantástico show musical a cargo de Michel Teló, quien hizo cantar, bailar y vibrar a las 55.188 almas convocadas a uno de los templos del fútbol de Porto Alegre.

El público, en el estadio brasileño y en millones de hogares, coreó las músicas de Teló y disfrutó del nuevo estilo de finales propuesto por la CONMEBOL.

Tras el festival musical, llegó la hora de la pelota y de las estrellas. Dos excelentes equipos, con estilo y planteos similares, con visión del juego muy parecidas, brindaron un partido donde el balón casi no paró nunca. 

Vibrante. De ida y vuelta. De toques y regates. De más táctica que técnica. De mucha entrega. De mojar las camisetas.

Y con un estadio que rugía el tiempo todo. Cantando, alentando, gritando. Queriendo empujar a su equipo hasta el gol.

El gol que rondó ambos arcos, sobre todo hacia el del temerario Andrada, golero argentino que juega más tiempo lejos de los tres palos que bajo ellos.

Gol que llegó a los 83 minuto, obra del relevo Cícero, cuando parecía que sería esquivo toda la noche.

Y el estadio tembló cuando Andrada fue batido.  

La fiesta se hizo completa y la mitad de la tierra gaúcha gritó toda su euforia contenida desde 1995, cuando ganó su última Libertadores.

Los tricolores sueñan ahora con más fuerza en el tricampeonato.

Lanús se fue con la frente alta, pensando que en su Fortleza podrán revertir la diferencia mínima.

Pero todos se fueron satisfechos del gran espectáculo, digno de una final del mayor torneo sudamericano de clubes: la CONMEBOL LIBERTADORES BRIDGESTONE.

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